28/2/08

No estamos solos...

El aviso decía: ¿Quiere localizar a alguna persona en la Argentina? Estaba en Gmail, al lado de un correo en el que me remitían desde España los datos de un portal relacionado con el patrimonio cultural de dicho país que, dicho sea de paso, está muy bueno. (Ver, si hay ganas)

La consigna aparecía cuasi humanitaria y, considerando la nutrida cantidad de historias de desencuentro familiar que generaron las migraciones, era tentadora. Estaba enfrascado en el patrimonio cultural español y la asociación se justifica. Hice clic.

Se abrió ante mí una pantalla con el sitio Web de Globinfo. Comprendí que la cosa no era tan humanitaria que digamos, aunque por ahí aparece un cuadro con una foto de una pareja feliz y sonriente titulada “Reencontrate con tus amigos y compañeros!” (Sic)

Hice clic allí. No pasó nada. Solo la foto y punto. Como los avisos de dentífrico, pura dentadura.

Debajo de este cuadro, pegadito, se deja ver otro que reza: “¿Morosos por expensas en su edificio? Infórmelos en nuestra Base.” (Sic)

Esto ya no parecía tan paradisíaco. Las letras son de color amarillo y azul, no sea cosa que pase desapercibida esta muy poco solidaria invitación. Los controles o filtros para evitar que se abroche arbitrariamente a cualquier persona a la que se la quiera dañar no existen. Basta con llenar un formulario y enviarlo con un simple y liviano clic. No sólo no es serio, es peligroso. No falta la gente de mala fe dando vueltas por ahí, entre ellos, según parece, los amigos localizadores.

Se me ocurre pensar que el gremio de los curanderos, esos que hacen el mal de ojo y macumbas varias por unos pesillos, debería quejarse airadamente por la competencia desleal que se les está planteando a los trabajadores del sector, siendo que el mismo es un pilar de la economía nacional. Pero no saquemos conclusiones apresuradas. Sigamos nuestra recorrida.

En el sector central de la pantalla, además del sitio en el que fácil y rápidamente se coloca el nombre de la persona a la que se desea hurgar, hay dos sellos impactantes (como las medallas de lata de los generales bananeros) que aparentan certificar la seriedad de la organización, en especial el de la Dirección Nacional de Protección de Datos Personales. Hay direcciones de todo tipo y color en el vasto océano de la administración pública de nuestro país, pero esta –si existe- es el colmo. Ya verán por qué lo digo.

Finalmente, las últimas dudas se despejan, los artilugios desaparecen y los amigos de Globinfo van a los bifes. La cosa es paga.

“…Un informe Globinfo Argentina puede incluir datos tales como domicilios y teléfonos, fecha de nacimiento del titular, posible estado civil, posibles familiares y vecinos, profesión y/o ocupación, información comercial relativa a AFIP y el Banco Central, juicios comerciales en Capital Federal, entre otros. El costo del informe Globinfo Argentina es de sólo $ 18 Argentinos o U$S 6.” (Sic)

Es decir que por una módica suma uno es invitado a enterarse de los detalles de la vida de cualquier persona, incluyendo –aparentemente- la de los vecinos. Es notable la capacidad de control de la citada Dirección Nacional, esa que nos protege, como lo hace el Estado en general quien, de tanto protegernos nos tiene repodridos.

“DNI, CUIT o CUIL, domicilios y teléfonos, fecha de nacimiento, posible estado civil, posibles familiares y vecinos, profesión u ocupación. ¡NUEVO! Planes jefas y jefes; situación frente al BCRA y AFIP, juicios comerciales en Capital Federal, obras sociales, concursos y quiebras, comercio exterior, sociedades vinculadas, cheques rechazados… y probablemente mucho más.” (Sic)

No, no suena muy solidario el asunto, sobre todo por lo de probablemente mucho más.

No era el 28 de diciembre pero cabía que concluyera en aquello de que la inocencia me valga. Pensé, antes de mi primer clic, en románticas historias de inmigrantes perdidos y me vengo a encontrar con una dudosamente legal, en todo caso nada ética, base de datos a la que, encima, se puede aportar información apócrifa, poniendo en situación compleja a cualquier desprevenido causándole severos daños. Gran desilusión que lleva a la desconfianza y curiosidad. ¿Qué tendrán estos sujetos en su Base respecto de mi persona? Buena pregunta. Tanto que decidí hacer el esfuerzo e invertir los $ 18 para ver qué pasaba.

Luego de llenar el formulario electrónico en el que pedía informes sobre mí mismo, recibo un correo, de esos que remite una máquina, en el que se puede leer:

“¡Felicitaciones! Hemos recibido su pedido de informe Globinfo Argentina y ya nos encontramos trabajando en el.
Globinfo Argentina es el informe de datos personales, comerciales y judiciales más completo de la Argentina. Esto es así porque nuestros informes son confeccionados mediante el esfuerzo personalizado de investigadores especialmente capacitados en la búsqueda de los datos que a Ud. más le interesan. Algo que hasta el día de hoy no existía en materia de informes de datos personales.
Sólo así es posible producir reportes de los que suele surgir información tan valiosa como posibles familiares y vecinos, más domicilios y teléfonos de los que suelen consignar los informes tradicionales, información laboral y comercial, etc.
Gracias a ello, podemos ofrecer nuestra GARANTIA DE SATISFACCION: EL MEJOR INFORME DE DATOS PERSONALES, O LE DEVOLVEMOS SU DINERO.” (Sic)

Aquí solo faltaba el fatídico ¡llame ya! Aunque yo ya había llamado.

Tres o cuatro días después de hecho el requerimiento, o sea el pago, aterriza en mi casilla de correo electrónico un mail en que se me anoticia de que mi informe estaba listo. Para acceder al mismo tuve que ingresar en un sitio Web del cual se proporcionaba el link y luego imprimir el contenido. Nada de bajar el archivo. Cero pruebas del atropello. Ya ven, hay que aprender a hacer macanas, bajo el cobijo de la ya citada dirección de la desprotección y la Cámara Argentina de Comercio Electrónico, novedad a la que accedemos al recibir el mail de marras. Era comercio nomás, ya es admitido explícitamente.

Cito: “Globinfo es Responsable Registrado ante el Ministerio de Justicia - Dirección Nacional de Protección de Datos Personales - Miembro de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico.” (Sic)

Pero lo más jugoso es el contenido del informe, aquel que estuvo elaborado por investigadores especialmente capacitados, en un trabajo artesanal. Cuento, para entretenimiento de los lectores.

Mi nombre, número de documento y domicilio los proporcioné yo mismo al llenar el formulario y allí estaban los datos. Llevo casado 28 años y no se conoce mi estado civil. Ni mi esposa, mis tres hijas, mis padres y mis tres hermanos son, precisamente, mis posibles familiares. Sí lo son dos señoras que habitan en el Gran Buenos Aires, una de Corrientes y un señor de Capital Federal, a quienes no conozco. Ellos llevan el mismo apellido que yo y, vaya uno a saber, por ahí hay algún parentesco, aunque debo decir que la única rama de mi familia Arqueros residente en la Argentina, además de la que proviene de mi padre, es muy lejana y no son las personas que indica el informe parte de ella. Respecto a quienes integran mi familia (la real) acoto que figuran en la guía telefónica y forman parte del padrón electoral. No parece demasiado difícil localizarlos, en particular cuando se es un artesano esforzado del espionaje.

Parece ser que no tengo vecinos ya que “luego de realizadas las búsquedas no fue posible encontrar información de vecinos para este domicilio”. (Sic) Ahora bien, habito mi casa desde hace unos 25 o 26 años y el barrio no es un descampado. Hay vecinos que viven por allí desde la misma época en que me mudé o antes. Algunos, incluso, son personas públicas. Curioso ¿no?

Más adelante se me anoticia de mi posición frente a la AFIP y el ANSSES, información que es muy fácil obtener ya que cualquiera puede ingresar a los sitios Web de tales organismos encontrarla. La pública, claro. Pregunta inquietante: ¿Cómo accede una organización comercial, que vende información indiscriminadamente a terceros, a la base de datos de la AFIP o del ANSSES, nada menos, para recoger datos que no son públicos y sólo le cabe conocer al interesado, a dichos organismos y eventualmente a la Justicia, juez mediante? Me parece que algo está podrido en Dinamarca.

Luego siguen los datos que cualquiera puede obtener ingresando a la página Web del BCRA, es decir la relacionada con la posición frente a distintas entidades de crédito y/o financieras. No hay mayores novedades.

Por último, se consigna la información que seguramente surge de las bases de datos de la justicia capitalina si es que uno ha tenido o mantiene algún diferendo jurídico con terceros, sin entrar en consideraciones de ningún tipo, por lo que hubiera bastado con que cualquier sujeto iniciara una demanda en mi contra, aún infundada, para que figurara allí que me están haciendo juicio, que he sido denunciado, práctica que se ha puesto de moda en los últimos años. Por suerte yo no tengo líos con nadie de la Reina del Plata ni soy una presa política a capturar, así que este casillero ha quedado en blanco.

Listo el pollo, se acabó el informe. Una chantada total y, repito, sumamente peligrosa, toda vez que se trata de una recolección de datos a la bartola sin procesamiento ni análisis alguno. Y si no me creen, lean el final del informe hecho por especialistas:

“NOTA LEGAL

Globinfo hace un gran esfuerzo por brindar información significativa y abundante, pero el usuario acepta y consiente
–no, yo no acepté ni consentí en ningún momento- que en la generalidad de los casos, es imposible asegurar la exactitud, vigencia y completitud –estos abogados, ¿por qué no escriben como seres normales?- de la información. Globinfo deslinda toda responsabilidad por la inexactitud, o la falta de vigencia o completitud –y dale…- de las informaciones que obtiene y provee, y el usuario renuncia a reclamos de cualquier índole al respecto, como ser, reintegros por sumas abonadas -¿y la garantía de satisfacción?- , o daños directos o indirectos de cualquier índole -¿y la Dirección que nos desprotege?- Todos los servicios prestados por Globinfo se cumplen y prestan por medio de investigaciones puntuales y personalizadas realizadas para cada encomienda.” Y sí, a $ 18 por clic.

¿Qué puedo decir? Son eso, exactamente eso que estás pensando.

1 comentario:

Miguel A. Mastroscello dijo...

La culpa es tuya. Si te hubieras llamado García o Pérez, los datos hubieran abundado (aunque, claro, de ahí a la exactitud...)

En materia de curros, evidentemente, siempre es posible que aparezca algo nuevo.

Tengo una propuesta: cerrar las facultadesde derecho de todo el mundo, por -digamos- 100 años.