31/10/11

Nubes



Es una nube. En realidad dos. ¿Tres? Ellas señalan la continuidad de espacios fragmentados. Flotan en la atmósfera cercana, aunque forman parte del cielo, concepto inabarcable. Mientras lo pienso creo flotar, aunque soy prisionero de la masa de hormigón y hierro que me sostiene. Se trata de la tierra y, en ella, la ciudad.


Lugar equívoco, humano. Tanto como los sueños que inspira un cielo despejado, teñido de efímeras nubes. Un instante, breve ilusión.
La aventura de Ícaro es vana. Hoy no hay Olimpo, sino torres apiñadas de hormigón, absortas, sin alma. Es lo mismo. Pobre Ícaro, abruma tu inocencia.




30/10/11

Situación de descanso (III) Salinas

Un poco de música, la que me gusta. Luis Salinas... para variar, dirán mis amigos. Que lo disfrutes.



Paradigmas...

En mis años jóvenes hubo algunas cuestiones que jamás lo fueron, no había conflicto. En rigor de verdad él allí estuvo, aunque por entonces no tomé nota. Estaba enfrascado en otras cuestiones, se diría hoy "laterales".

Una de estas cuestiones, nada menor, era la educación, mi educación. Corrijo: hablo de la escuela, apenas un breve sistema planetario en el universo de la educación. Porque la existencia de un "sistema educativo" no es sinónimo de educación y la existencia de sitios o espacios burocráticamente estructurados -los colegios- no aseguró ni asegura, hoy por hoy, el milagro educativo, ese que proporciona a los seres humanos poder serlo plenamente, en libertad, aprehendiendo un colectivo social imprescindible, garantizando el desarrollo de la personalidad, potenciando la inagotable usina creativa que forma parte del ser. La educación  no es cosa de escuelas, se trata de algo más importante. 

Ken Robinson, un pensador contemporáneo al que he recurrido en otras oportunidades en este espacio, es un académico (vaya paradoja) que expresa muy bien lo que hoy siento y pienso respecto de estos temas, muy cerca del fin de mis días de enseñante aficionado.

Amigos: todos somos educadores y los educandos son nuestros propios hijos. Me parece que la cuestión merece un debate que exceda la masturbación administrativa e intelectual de las corporaciones del sistema. Repito: se trata de nuestros hijos. Va siendo hora de mayores compromisos.

Invito a ver este vídeo. Por ahí este aporte a la confusión generalizada nos es útil.