30/10/11

Paradigmas...

En mis años jóvenes hubo algunas cuestiones que jamás lo fueron, no había conflicto. En rigor de verdad él allí estuvo, aunque por entonces no tomé nota. Estaba enfrascado en otras cuestiones, se diría hoy "laterales".

Una de estas cuestiones, nada menor, era la educación, mi educación. Corrijo: hablo de la escuela, apenas un breve sistema planetario en el universo de la educación. Porque la existencia de un "sistema educativo" no es sinónimo de educación y la existencia de sitios o espacios burocráticamente estructurados -los colegios- no aseguró ni asegura, hoy por hoy, el milagro educativo, ese que proporciona a los seres humanos poder serlo plenamente, en libertad, aprehendiendo un colectivo social imprescindible, garantizando el desarrollo de la personalidad, potenciando la inagotable usina creativa que forma parte del ser. La educación  no es cosa de escuelas, se trata de algo más importante. 

Ken Robinson, un pensador contemporáneo al que he recurrido en otras oportunidades en este espacio, es un académico (vaya paradoja) que expresa muy bien lo que hoy siento y pienso respecto de estos temas, muy cerca del fin de mis días de enseñante aficionado.

Amigos: todos somos educadores y los educandos son nuestros propios hijos. Me parece que la cuestión merece un debate que exceda la masturbación administrativa e intelectual de las corporaciones del sistema. Repito: se trata de nuestros hijos. Va siendo hora de mayores compromisos.

Invito a ver este vídeo. Por ahí este aporte a la confusión generalizada nos es útil.



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