2/5/09

Sobre derechos y abusos


No lo suelo hacer pero de vez en cuando paso la mirada por las publicaciones de prensa de la ciudad. Y -repito- no es mi costumbre recorrer la prensa fueguina porque hace un tiempo que pretendo mantener cierto equilibrio, evitando los inevitables accesos de estupor y bronca ante la desmesurada seguidilla de desaguisados cometidos por distintos actores sindicales y políticos del lugar.
Así y todo -decía- de vez en cuando uno se flajela un poco y allí va, a enterarse de lo que nunca hubiera querido tener noticia.
Lo cierto es que ayer, en la versión digital del Diario del Fin del Mundo, me encuentro con el siguiente titular: "El SUTEF se opone a que la educación sea un servicio esencial" (por favor, ver nota)

En el artículo se hace saber que el Sr. Arce, Secretario General del gremio docente de Tierra del Fuego (SUTEF), un verdadero intelectual del bombo, sostuvo junto a sus calificados acompañantes en el comienzo del debate de la pretendida nueva Ley de Educación de Tierra del Fuego, que la educación no es un derecho esencial porque no pone en riesgo la vida. Y transcribo el relato peridístico para que no se dude:

"En los primeros puntos de la reunión se habló de quién será el ámbito de aplicación y los principios de derechos y garantías de la ley, si se declara [a la educación, claro está] derecho humano personal y social como lo propuso el Legislador [Gabriel] Pluis. También planteó el parlamentario radical la posibilidad de que sea declarado un servicio esencial a la educación, cuestión a la que se opuso el sindicato, ya que no está encuadrado en los servicios esenciales declarados por la OIT, por ser algo que no pone en riesgo la vida humana." (*)

Sobre el particular debo decir que no me llama la atención lo afirmado por los representantes gremiales de la educación de Tierra del Fuego, toda vez que ya han sido muchas las situaciones en la que han demostrado claramente que lo que menos les importa es precisamente la educación o, para ser más claros, los niños y jóvenes que -deseperadamente- necesitan y hasta reclaman por ella.
Digo también, que es normal y esperable que estos señores sindicalistas, de perfil "combativo" (ya se sabe, ellos enseñan a luchar) y cuasi fabril (queda claro, se referencian en la OIT, no son educadores sino trabajadores), nunca social e intelectual, ignoren algunos tratados internacionales que forman parte de nuestra Constitución Nacional y, por lo tanto, están por encima de toda ley. Tal el caso de los Derechos del Niño o el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas (ver, rápidamente, aquí)

Pero más allá de todo pacto y declaración está la realidad. Ella nos ha explotado en la cara hace ya un tiempo largo y nos dice, por ejemplo, que en nuestro país hay cerca de un millón (la mitad en el Gran Buenos Aires) de niños y jóvenes que ni trabajan ni estudian; que es creciente y atroz la violencia ejercida por menores de edad; que las drogas y el alcohol -en particular el "paco"- están quemando los cerebros de nuestros jóvenes; que la deserción escolar es un flajelo nacional; que la calidad educativa hace rato que cae en picada y se revuelca en el porcal de la confusión y la indiferencia; que la exclusión es una endemia nacional.

¿Así que la falta de educación de calidad y para todos no pone en riesgo la vida humana? Vaya conclusión la de los bombistas de la educación fueguina que, dicho sea de paso, deberían ir rindiendo cuentas de los dineros y cargos públicos que manejan a solaz mientras observamos a diario el incremento de sus patrimonios personales.



Me voy, como se puede notar, con mucha rabia y desazón. Alguna vez Juanito debería tener una oportunidad, la única de fondo, transformadora, responsable y revolucionaria: La Educación.

(*) No nos hacemos responsables de los giros idiomáticos del medio de prensa citado. Lo agregado entre corchetes nos pertenece.
(1) Primera imagen: Saturno devorando a su hijo; Francisco de Goya, España, Siglo XIX
(2) Segunda imagen: Juanito Dormido, Antonio Berni, Argentina, Siglo XX

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con usted. Ya estamos cansados de esta gente que lo unico que hace es llenarse los bolsillos mientras nuestros hijos no tienen clase.

Miguel A. Mastroscello dijo...

Excelente post, Frankye. Como escribió Marcos Aguinis, no es lo mismo ser maestro que trabajador de la educación, lamentablemente. Esta gente ha llegado al paroxismo, y lo peor es que semejante disparate ha pasado casi inadvertido en nuestra anestesiada sociedad...

ars dijo...

El asunto, querido amigo, es que todo el sistema falla. Da vergüenza el gobernante que no hace lo debido y rabia quien dice ser "tu representante" mientras se va construyendo para "gobernante". Admito mi vehemencia, pero esto es una especie de "engrudo" malévolo, con víctimas bien identificadas: los jóvenes. Esto me puede, me supera.

Norma dijo...

Es atroz la realidad que se describe en este post. Desde hace muchos años trabajo en educación y en la capacitación de maestros y profesores. Nunca como hasta ahora he visto un empobrecimiento material pero también simbólico en quienes enseñan y en quienes aprenden. Y esto no es un dato menor: si quienes tienen a su cargo enseñar son prácticamente analfabetos funcionales no harán sino repetir la desigualdad a la hora de ofrecer a sus alumnos lo poco que saben. Todo esto, sin duda, impacta luego en la imposibilidad de que los jóvenes construyan un proyecto personal de vida con miras al mundo del trabajo o los estudios superiores.
Urge, por lo tanto, que el derecho universal de acceso a educarse se cumpla cabalmente, más allá de gremialistas o políticos que son lisa y llanamente impresentables.
Un abrazo.
Norma

ars dijo...

Totalmente de acuerdo con usted, Norma. Y fíjese que no me refiero "en general" a los docentes o educadores porque sería muy injusto meter a todo el mundo en una bolsa, siendo que no son pocos los que realmente hacen grandes esfuerzos por ejercer dignamente su profesión. Ahora bien, y allí el punto de mi crítica, los sindicalistas que dicen representarnos (así como gran parte de las autoridades que entienden en el tema)apuntan para otro lado y entonces pasan las cosas que pasan.

Paulina dijo...

Lamentable el papel del SUTEF, vergonzoso. ¿A quiénes representa? ¿qué derechos custodian? ¿quién los legitima en su lugar de luchadores por la dignidad de sus compañeros?
Creo que lo único que permite cierta -solo cierta parcial, lamentablemente- movilidad social es una buena educación pública, esa que en nuestra provincia murió hace unos años.
Paulina