19/9/09

Las apariencias engañan

Se habla de pluralismo, democracia, libertad de expresión. Se afirma la necesidad de "quebrar" la "tiránica concentración" mediática, toda vez que desde ella son "fusiladas" las largas peroratas presidenciales en cadena nacional; hasta se ha hablado de "goles secuestrados". Para mi gusto todo esto suena a violencia e intereses contantes y sonantes, que buen caballero es Don Dinero. Violencia mezquina e irracional como la que se desata en la recordada película "La Guerra de los Roses".

Hace menos de dos años los argentinos asistíamos a un matrimonio perfecto: el gestáltico gobierno K y el multimedios Clarín. Pues hubo divorcio y en la guerra nos llevan a todos puestos, como suele ocurrir en toda guerra. Que yo sepa, cuando las bombas caen, el resultado no es otro que el expresado por Pablo Picasso en su Guernica.


Es patética la confusión conceptual en la que debemos sobrevivir los argentinos. Ni siquiera podemos discernir entre lo público, lo estatal y lo gubernamental. Si no entendemos esto estamos fritos, no hay sistema republicano, plural y democrático posible, a no ser que se trate de un burdo montaje de cartón y papel maché. Espero que no llueva demasiado, a ver si ni siquiera nos queda el decorado.


Pobre país (o más pobre todavía, para ser más precisos) tendremos si es el gobierno (éste y los que vengan a futuro) quien tenga la potestad de "establecer contenidos" en vez de administrar lo que por naturaleza es de dominio público y merece la sana protección del Estado Constitucional. Nada menos que la libre expresión.

Nota: La fotografía que nos muestra una Cámara de Diputados sin diputados cuando se "debatió" esta ley, fue publicada en el diario La Nación (Buenos Aires) y ha sido tomada por Fabián Morelli.

2 comentarios:

Federico Colombo dijo...

Además es una ley que tiene muchos problemas desde lo técnico. La técnica legislativa utilizada es muy mala porque tiene errores conceptuales graves desde lo económico. El tope del 35% que utiliza para controlar la concentración en el mercado es un término absoluto y se da sin definir al mercado relevante, lo que generaría gravísimos incentivos a pactos colusivos entre 2 o 3 favorecidos. En fin, es para dedicarle una nota entera.
Saludos

ars dijo...

Esto, como otras cosas, es para dedicarle un libro, ya no una nota. Simplemente me permito reflexionar respecto a la poca atención que "el sistema" nos presta como sujetos.
Volviendo a la "ley" no está de más recordar lo que la Constitución Nacional expresa al respecto. Los argentinos nos la pasamos hablando de la Constitución pero nadie se toma el trabajo de saber que se dice en ella. Si yo pudiera establecería que durante los más o menos 15 años de escolaridad obligatoria se recitara todos los días, sin excepción, la Constitución Nacional. En una de esas se la termina de registrar.