22/11/08

Auguste


La obra de Auguste Renoir (1841-1919) siempre me atrapó. Sus desnudos femeninos son exquisitos, poéticos. El manejo del color y las texturas son en él un arte en sí mismo.
Esta obra, Mujer con parasol en un jardín de Argentuil (1873), me encanta. No se trata de su obra más famosa y, probablemente no sea la mejor (eso sólo lo pueden determinar los que saben, yo no), pero es notable el modo en que sus pinceladas definen toques de color colocados con precisión inigualable describiendo las flores del espacio natural, los verdes que se multiplican y las figuras humanas que apenas se sugieren, aunque las vemos claramente. No hay duda, esto es impresionismo del más puro.
En rigor de verdad no sé muy bien por qué se me ha ocurrido hoy compartir esta imagen. Ni siquiera es un día soleado, primaveral, de los que hacen de Ushuaia un sitio encantador. Hoy llueve, cosa bastante habitual por estos pagos.
¿Será que el espectáculo gris, ausente, de la lluvia dispara mi necesidad de luz, alegría, color?
Pero volvamos a Renoir quien, dicho sea de paso, no se dejó vencer por lluvia alguna. Con sus manos paralizadas por la enfermedad, siguió pintando hasta el último día, con sus pinceles atados a su brazo.
Hay un cuadro, Gabrielle y Jean (1895), que no puedo dejar de ver y admirar cada vez que puedo. Es una escena que, en su sencillez, define la belleza.


Gabrielle, mujer, madre, está allí laborando despreocupada, con su crío. Como es natural, está desarreglada -digamos de "entrecasa"- y es más hermosa que nunca.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Interesantes y breves tus lecciones de Historia del Arte, Francisco; me recuerdan a las de Josefina Lago, de hace muchos años. Gracias

Paulina

El Impresionismo nunca pierde actualidad, ¿no ?

francisco javier arqueros dijo...

Paulina: Ojalá me acercara a Josefina Lago. Yo sólo me expreso. Gracias por tu comentario.

Miguel A. Mastroscello dijo...

Buen punto, Francisco, el de la necesidad de luz y color ante el espectáculo de la lluvia.

Ahora pienso si será por eso (acá, en Ushuaia, llueve tanto...) que me gustan los impresionistas y el impetuoso colorido de la obra de Van Gogh.