Uno pertenece a una generación que, más allá de errores y aciertos, puede mostrar con orgullo una explosión creativa, que defino singular, sin miedos ni pudores. Sobraron músicas, letras, cuadros, esculturas, experimentos y un sinfín de expresiones de todo tipo. Descubrimos la libertad y supimos, supongo, aprehenderla. Me place poder afirmar esto y me place repasar un pasado que no necesitó ejercer la violencia para expresar sus convicciones, a pesar de haberla sufrido. Tengo el orgullo de no haber disparado un arma en mi vida. Detesto la violencia y no la justifico (ni acepté), nunca.
Un grupo musical chileno de aquellos tiempos, Los Jaivas, pudo definir en una canción, constituida en un ícono cultural, lo que intento expresar. Vamos con ellos.
Los años pasaron. Sin embargo, desgracias latinoamericanas mediante, Los Jaivas y su bella canción siguen vigentes. Un detalle que nos debería llamar a la reflexión, supongo. En otras palabras, al decir del David Lebón de Serú Girán, ¿cuanto tiempo más llevará?
Y digo lo que digo porque tipos de pelos canosos podemos seguir cantando lo mismo. Todo un atraso ¿no creen? Los Jaivas de nuevo, ya en otro tiempo.
La termino. ¿Cuánto tiempo deberá pasar?
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12/10/10
11/10/10
12 de Octubre
Me asombran las personas que frente a hechos complejos de la historia, asumen o adoptan una actitud o visión unidireccional a la hora de analizarlos e interpretarlos. Y expreso mi asombro porque a estas alturas de la vida he podido llegar a una única conclusión: no existen las verdades absolutas ni realidades galvanizadas en una única mirada.
Si consideramos la llegada de Colón al Caribe como el inicio del proceso de colonización de América por parte de algunas potencias europeas de aquel entonces, en particular el Reino de Isabel y Fernando (que acababa de conquistar el último enclave moro, nada menos que Granada) y Portugal, con el casi inmediato y entusiasta aporte de Gran Bretaña, Francia y Holanda, podemos coincidir en que la fecha oficial, esto es el 12 de octubre de 1492, establece un punto de inflexión en la historia de occidente.
Semejante proceso tiene múltiples aristas, tantas que creo imposible llegar a conclusiones ya no absolutas sino al menos más o menos coincidentes. ¿Cómo hacerlo ante semejante choque cultural? Sin embargo, creo que ya va siendo hora de buscar denominadores comunes, en vez de insistir en la profundización de diferencias, a veces con miradas tan unidireccionales como las que nos aportaría un rayo láser. Nosotros no somos habitantes del siglo XV; vivimos en el siglo XXI, ha pasado mucha agua bajo el puente. Nos debemos y merecemos abrir el foco de nuestras miradas.
Como la mayoría de los que hemos sido paridos en suelo americano tengo mis opiniones, que exclusivamente son mías y no vienen al caso. También tengo algunos deseos, ilusiones si se quiere. Me parece más conducente hablar de ellas ya que intentan aportar un granito de arena al futuro desde un presente imperfecto. Tiene que ver con la esperanza, me parece.
Mi mayor esperanza, un íntimo deseo, es pensar en una América diversa, cohesionada, multicultural, cada día más creativa. Y libre. ¿Será posible?
La imagen reproduce una obra de Salvador Dalí, El Descubrimiento de América (o El Sueño de Colón), un óleo sobre lienzo de 410 x 284 cm, que forma parte de la colección del Museo Salvador Dalí, Estado de La Florida, Estados Unidos de Norteamérica.
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