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1/8/09

A los manotazos...

De vez en cuando no viene mal "bajar a tierra" y anoticiarse de lo que nos está pasando a los argentinos, que no es nada grato. Invito a leer este artículo del economista Roberto Cachanosky.

OpiniónDe ladrón estable a ladrón errante

Por Roberto Cachanosky

lanacion.com | Economía | Viernes 31 de julio de 2009

3/2/09

Pinocho... Pinocho... Te va a crecer la nariz...

Hace un rato subí un post relacionado con una publicidad oficial, asociada a la crisis que sufre el campo argentino, desde siempre motor de nuestra economía. Se me pasó un detalle y completo aquí el comentario. Observarán ustedes, si ven esta publicidad, imágenes pletóricas, de abundancia, campos verdes y dorados, vacas bien gordas.
En realidad las imágnes de hoy son de este tipo. Así está Carmen de Patagones.

Por su parte el Noroeste de la Provincia de Buenos Aires se ve de este modo.

Esto pasa en la Provincia de Santa Fe.

Y, si no me equivoco, este bucólico paisaje pertenece al campo de la Provincia de Córdoba.

No cabe duda que todo va fenómeno, ¿no creen? Francamente, si yo fuera chacarero, no "estaría molesto", sino algo más que eso...


Nota: Las imágenes aquí reproducidas pertenecen a los sitios Web de los diarios Clarín y La Nación, de Buenos Aires, así como al canal de noticias Canal 26.

Las picardías de Pinocho

Esto que se puede ver aquí es un spot publicitario del Gobierno Nacional, reproducido en la edición digital de hoy del diario La Nación. En él se da cuenta que esta publicidad genera serias molestias a la mayoría de los productores agropecuarios que, además de seguir sufriendo retenciones directas a su producción (el peor de "los impuestos"), tener restricciones a la exportación y un conjunto de dificultades que ya se vienen repitiendo y discutiendo desde hace más de un año, ahora sufren ingentes pérdidas por una sequía extraordinaria.



Lo gracioso del caso, si es que todo esto tiene alguna gracia, es que la "suspensión" de impuestos tiene un costo del 14 % de interés y no es gratis; que probablemente la mayoría no deba pagar ganancias toda vez que han tenido pérdidas; que lo de la "renta presunta" -además de ser un impuesto de lo más extraño- tiene a la larga o a la corta el mismo final que el impuesto a las ganancias y que, en todo caso, lo de los bienes personales no va a mover ningún amperímetro, salvo excepciones, porque es archisabido que más del 50 % de los pedidos de equipamiento, maquinaria, etc. han sido dados de baja, con la consecuente crisis en este importante sector de producción industrial; que la venta de inmuebles ha caido abruptamente, así como la de automotores.
Amén de lo dicho, este tipo de medidas no se dictan por buena voluntad o en un acto gracioso y condescendiente de las autoridades. Hay una Ley de la Nación que así lo estipula, justamente cuando ocurren desastres naturales como la citada sequía.
Tampoco queda muy claro si, en realidad, es necesario aplicar esta medida en la totalidad del país. No lo sé, pero hay regiones -aunque de producciones alternativas y que tienen otro tipo de problemas, los referidos a las denominadas "economías regionales"- que no están afectadas por la sequía, aunque sí por las medidas económicas tomadas por la Secretaría de Comercio.
Me pregunto si en vez de aplicar con picardía política aquella famosa frase de Goebbels "miente, miente, que algo siempre quedará" en publicidades que cuestan un dinero importante, no sería conducente sentarse a dialogar de una vez por todas, pero en serio.
A nadie, absolutamente a nadie, le conviene este tipo de conflictos. Ya tenemos suficientes problemas, creo. Yo, al menos, estoy harto de todo esto.

PD: Me olvidaba de un detalle. Los impuestos suspendidos son coparticipables con los Estados Provinciales. Las retenciones no. Esta recaudación queda en las arcas del Estado Nacional. Mmmm... poco federal el asunto ¿no?

26/10/08

Tarde de domingo

Esta tarde tenía pensado poner al día algunos papeles, de esos que se van juntando hasta configurar un enorme y casi inabarcable montículo sobre algún estante u escritorio. Facturas de distintos servicios, cartas, apuntes, borradores, en fin, de todo un poco. No tuve ganas, nuevamente no quise hacerlo (no por nada el montículo ha sido calificado de inabarcable) y probablemente no lo haga ningún domingo. Menos que menos por la tarde.
Esta vez la excusa no ha sido el fútbol. El equipo de mis amores, River Plate, va último y ver el esmero que ponen sus cotizados players en llevar a la práctica las absurdas estrategias que imagina su entrenador dañan alma y razón, al punto tal que hasta nuestros más enconados adversarios comienzan a sentir cierta preocupación, luego de la natural y esperable gastada. En la Argentina no hay Boca sin River y viceversa. En términos físicos diría que lo nuestro lo explica un imán.
Esta vez quien me ha dado la perfecta excusa para evadir la montaña de papeles ha sido Mark Twain.

¿Cómo olvidar lecturas tan significativas de mi niñez y primera juventud? ¿Cómo olvidar a Tom Sawyer, Huckelberry Finn o Príncipe y Mendigo? Imposible.
Por suerte uno no solo apila papeles y no faltan algunos estantes con libros, también en alegre desorden. En él, dí con una selección de cuentos editada en 1975 por Ediciones Orión (Buenos Aires), editora que ni siquiera sé si sigue publicando o, como tantas cosas, se ha perdido entre los vientos de una de las recurrentes crisis a las que estamos acostumbrados los argentinos.
Se trata de una edición económica (las llamaban "de bolsillo"), cosa más que explicable si consideramos que quien esto escribe, por aquellos años, exhibía los siempre vacíos bolsillos de un joven estudiante. Debo decir que ahora ni soy joven ni estudiante y los bolsillos siguen vacíos, crisis mediante, toda vez que estamos en la Argentina y, encima, el mundo se ha vuelto loco.
Lo cierto es que la selección preparada y traducida por Floreal Mazia (1) contiene algunos cuentos que disfruté releer después de tantos años. La Rana del Distrito Calaveras, El Elefante Blanco, El Billete de 1.000.000 de Libras Esterlinas... Son todos muy buenos y ahora, en una segunda lectura, mucho mejores.
Es más, diría que "El Billete..." es una fantástica metáfora y una muy corrosiva descripción de lo que sucede con la economía y las expectativas, al decir de estos turbulentos tiempos antieconómicos pero económicos, en que los ricos y los cercanos al Califato K se quedarán ricos y al resto que Dios lo ampare, que nada nuevo hay bajo el sol.
La historia no es demasiado extensa. Estuve tentado de transcribirla pero, dos minutos más tarde, entré en razones y concluí en que sería "extenso" reproducir el texto completo y, además, hay derechos que deben ser respetados, por más que todo el mundo se copie de todo el mundo, cada vez más alevosamente. Recomiendo a todo el que pueda hacerlo, leer o releer esta historia. Aseguro que vale la pena.
Concluyo con un breve comentario, mejor dicho una pregunta: ¿no es hermoso tomar en las manos un libro, ya gastado, con sus páginas mostrando los rastros de sus lectores y el paso del tiempo? En fin, es domingo. Tarde de domingo.


(1) Admito que no se quien es o ha sido Floreal Mazia. Por curiosidad (quien visita este espacio ya me sabe obsesivamente curioso) intenté encontrar referencias sobre este hombre en la Web. No he encontrado (seguiré buscando) datos específicos de Don Floreal. Lo que si he observado es que parece ser que este hombre ha sido un prolífico traductor (de varios idiomas) en el Buenos Aires en el que los libros no eran extraños objetos y circulaban como el agua de los ríos, pletóricos, como en la Primavera, cuando comienzan los deshielos de las montañas anunciando el renacer de la vida. Si algún amigo puede hacer su aporte, lo agradeceré.

Foto: Gentileza del sitio Web El Poder de la Palabra.

23/10/08

¿Es cuatro?

Hay un viejo chiste que relata un momento en que los líderes de la humanidad necesitan imperiosamente desentrañar un misterio: ¿Cuánto es dos más dos?
Son convocados el mejor matemático del momento, así como el más insigne estadístico y el más notable de los economistas. Ellos, los sabios, debían encontrar la respuesta.
El matemático fue breve y contundente. Dos más dos es cuatro. Punto. Luego, por floreo, agregó que se trataba de un número real, positivo, par... etc.
El estadístico, ya algo sociológico, expresó que, en realidad dos más dos era un valor posible de ubicar -margen de error mediante- entre el tres y el cinco. Ya se vería, en todo caso, cuál era tal valor cuando la gente tomara sus propias decisiones.
Los líderes (bueno, los tipos/as a cargo o en el cargo, por decirlo de algún modo), a esas alturas, pensaron algo parecido a "estamos en el horno, ¿a quién se le ocurrió traer a un encuestador?"
No hubo duda, se imponía la tercer respuesta. Ella sería la síntesis, Hegel mediante. Era el turno del economista. Allí estaba la verdad, seguramente.
El tipo, luego de carraspear y poner su mejor cara de poker, preguntó: ¿Cuánto quieren que valga dos más dos? ¿Qué quieren que les diga?
Ya saben, los mercados son eso, mercados. Sugiero hacer un rápido raid por el diccionario (hasta el más berreta sirve) para buscar el significado de la palabra mágica: mercader. Y, si no les cabe, vayan a la Medina de Fez, Marruecos. Ya se van a dar cuenta de lo que estoy hablado.
Fin del palazo: si esta historia no hubiera traspasado las cuatro paredes del vetusto ámbito académico en que se desarrolló, las mariposas seguirían volando, las hamburguesas comiéndose y la pelota rodando. Pero no, allí estaban los medios. Resultado: se pudrió todo. No más hamburguesas, la pelota no dobló, las mariposas dejaron de ser libres y todos nos fuimos a la mismísima mierda.
Me encanta la posmodernidad...

22/10/08

El problema de ser defendido

Una muy conocida canción de Joan Manuel Serrat reza "...entre esos tipos y yo hay algo personal." El, si no me equivoco, expresa su repudio a tantos y tantos líderes que van de reunión cumbre en reunión cumbre, discurso que va, discurso que viene, hablando de nada. Mientras tanto esos mismos tipos (y yo agregaría tipas, porque hay unas cuantas, entre ellas nuestra Presidente), se zambullen en guerras salvajes que supuestamente liberarán a los pueblos, se masturban con cuanto especulador financiero mundial se les cruce en el camino y toman cientos de medidas que nos protegen del mal. O sea: son buenos muchachos, nos están cuidando. Nos defienden de los malos, que nunca son ellos mismos, aunque con ellos siguen de reunión en reunión, banquete que va, comilona que viene, foto incluida. Debo confesar que cada vez que cada vez que veo esas fotos, publicadas en cuanto medio descerebrador haya por ahí, me derrito de gusto, siento paz, duermo como un angelito: ellos/as me cuidan, me defienden.
Pero el maestro Serrat se ha quedado corto, toda vez que la Argentina es un país superador. Aquí nos defienden mucho más. Así da gusto ¿no?
Concluyo: ¿A quién se defiende con el próximo saqueo, uno más, que acaba de anunciar el gobierno respecto de los fondos de jubilación (AFJP) privados? ¿A los aportantes, a la bestia estatal o los señores "administradores" de tales fondos? Sólo tengo una certeza: a mí seguro que no.
Y pido: ¿No podrán dejar de defenderme?

17/10/08

Todo por dos pesos

Termina la semana. Suele ocurrir que los viernes, al filo de la tarde, se me da por escudriñar un poco por allí, otro poco por acá. Enfrascado en este ejercicio, me encuentro con la nota periodística que da cuenta de la aprobación del Presupuesto 2009 por parte de la Cámara de Diputados de la Nación. Todo un tema que, estoy seguro, no traerá "cola" sino la estela completa de un cometa del tamaño del Halley. Pero esto es otro asunto.
La nota (ver aquí) concluye con el siguiente párrafo: "Las lealtades van y vienen, reconocen en el oficialismo. Así como algunos se fueron, otros se acercan. Los diputados del Movimiento Popular Neuquino, por caso. Y, también, sugestivamente, los diputados de ARI fueguino Leonardo Gorbacz y Nélida Belous, que acompañaron al oficialismo en la votación en general."
¿Cómo? ¿No eran estas mismas personas -junto a quienes ocupan la Administración Provincial, sin demasiados resultados positivos, por no decir lo que la calle expresa algo más vehementemente- las que no se han cansado de denunciar, con carita de asquito, los atropellos y conductas réprobas del oficialismo KaKa?
Rayos y centellas, carámbanos y culebras. Las cosas que son hechas por un puñado de monedas, tan sólo monedas... Está visto que para ser virgen sólo hay que venderse por unas monedas y en horas de la madrugada, cuando nadie nos ve.
Me voy recordando al gran maestro de la magia Fu Man Chú, quien sostenía -en su vejez, ya bastante senil- que sería extraordinario montar un espectáculo cuyo título fuera "La Putas Vírgenes". Juro que lo del maestro es cierto, lo escuché con mis propios oídos años atrás, unos cuantos diría. El resto queda para el análisis de cada uno.

13/10/08

Por un puñado de dólares

Tengo la sensación, a la luz del lío económico mundial en el que -mal que le pese a la Sra. Fernández, nuestra presidente- también nos vemos involucrados los que habitamos estas lejanas pampas, que ha llegado el momento (o un momento) en el que se impone apelar al sentido común antes que a las variadas y variopintas interpretaciones que los "especialistas" desparraman a diestra y siniestra, muchas veces contradiciéndose a sí mismos en el término de horas. Es que el lío es grande, la fiesta demasiada y la "riqueza virtual", al decir del Sr. Aldo Ferrer (un singular economista), no tiene nada de virtual toda vez que los dueños de los botones y los "sistemas" gozan de muy buena salud y verdes billetes en algún paraíso fiscal, mientras que los seres de carne y hueso, aquellos que trabajamos y producimos, estamos pagando el banquete. Y lo que es peor, si no se toman algunas decisiones muy rápidamente, la factura de semejante cuenta posiblemente termine liquidando [nos] a unos cuantos miles, cientos de miles, o millones (de personas, no de billetes, que quede claro) sin comerla ni beberla.
Cuando hay tormenta y el viento todo lo desparrama suele ser una buena idea anclarse en algún punto firme, hasta que amaine. Las buenas ideas lo son. Se me ocurre que hay un mensaje al que deberíamos prestar más atención, que no es otro que el de las humildes (y ahora escasas porque aquí se afanan hasta las monedas) pero paradigmáticas monedas de un Peso, de los nuestros. Allí leemos: "EN UNION Y LIBERTAD".
¿Será mucho pedir que, en vez de subir tasas de interés, desconocer acuerdos oportunamente firmados, aspirar del "mercado" hasta el último billete, ya sea para jugarlo en la gran timba financiera o para alimentar a la bestia fiscal, se generen mínimas condiciones por las cuales la gente, la mayoría de la gente, pueda seguir trabajando y ganarse su pan con el sudor de su frente? ¿Podremos vivir en unión y libertad?
Me parece que pido demasiado: tener la posibilidad de hacer lo único que uno sabe hacer, que no es otra cosa que producir bienes tangibles, trabajar y dar trabajo. Lo llaman economía real. Al parecer hay economías no reales , las del bendito Primer Mundo y las de acá, que siempre son al revés. La pregunta se impone: ¿para qué sirve esta economía, estúpidos?
Por alguna extraña razón me acuerdo ahora de Augústulo (algo así como Augustito), a la sazón Emperador -casi niño- de la decadente Roma, que allá por el cuatrocientos y tantos deja en manos de un tal Odoacro (un mercenario) las riendas de aquel "Gran Mundo". Ya sabemos lo que vino después: la Edad Media.