28/2/10

La Oveja Negra


Érase un país donde todos eran ladrones. Por la noche cada uno de los habitantes salía con una ganzúa y una linterna sorda para ir a saquear la casa de un vecino. Al regresar al alba cargado encontraba su casa desvalijada. Y todos vivían en concordia y sin daño porque uno robaba a otro y éste a otro y así sucesivamente, hasta llegar al último que robaba al primero.

En aquel país el comercio sólo se practicaba en forma de embrollo, tanto por parte del que vendía como del que compraba. El gobierno era una asociación creada para delinquir en perjuicio de los súbditos. Y por su lado los súbditos sólo pensaban en defraudar al gobierno. La vida transcurría sin tropiezos y no había ni ricos ni pobres.

Pero he aquí que no se sabe cómo apareció en el país un hombre honrado. Por la noche, en lugar de salir con la bolsa y la linterna, se quedaba en casa fumando y leyendo novelas. Llegaban los ladrones, veían la luz encendida y no subían. Esto duró un tiempo; después hubo que darle a entender que si él quería vivir sin hacer nada no era una buena razón para no dejar hacer a los demás. Cada noche que pasaba en casa era una familia que no comía al día siguiente.

Frente a estas razones el hombre honrado no podía oponerse. También él empezó a salir por la noche para regresar al alba; pero no iba a robar. Era honrado, no había nada que hacer. Iba hasta el puente y se quedaba mirando pasar el agua. Volvía a casa y la encontraba saqueada.
En menos de una semana el hombre honrado se encontró sin un céntimo, sin tener qué comer, con la casa vacía.

Pero hasta ahí no había nada que decir porque era culpa suya; lo malo era que de ese modo suyo de proceder nacía un gran desorden.

Porque él se dejaba robar todo y entretanto no robaba a nadie; de modo que había alguien que al regresar al alba encontraba su casa intacta, la casa que él hubiera debido desvalijar.

El hecho es que al cabo de un tiempo los que no eran robados llegaron a ser más ricos que los otros y no quisieron seguir robando. Y por otro lado los que iban a robar a la casa del hombre honrado la encontraban siempre vacía; de modo que se volvían pobres.

Entre tanto, los que se habían vuelto ricos se acostumbraron también a ir al puente por la noche a ver correr el agua. Esto aumentó la confusión, porque hubo muchos otros que se hicieron ricos y muchos otros que se volvieron pobres.

Pero los ricos vieron que, yendo de noche al puente, al cabo de un tiempo se volverían pobres y pensaron: "Paguemos a los pobres para que vayan a robar por nuestra cuenta".

Se firmaron contratos, se establecieron los salarios, los porcentajes. Naturalmente siempre eran ladrones y trataban de engañarse unos a otros. Pero, como suele suceder, los ricos se hacían cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres.

Había ricos tan ricos que ya no tenían necesidad de robar o de hacer robar para seguir siendo ricos. Pero si dejaban de robar se volvían pobres porque los pobres les robaban. Entonces, pagaron a los más pobres de los pobres para defender de los otros pobres sus propias casas y así fue como instituyeron la Policía y construyeron las cárceles.

De esa manera, pocos años después del advenimiento del hombre honrado ya no se hablaba de robar o de ser robados sino sólo de ricos o de pobres y, sin embargo, todos seguían siendo ladrones.

Honrado sólo había habido aquel fulano y no tardó en morirse de hambre.

© Italo Calvino


Este relato fue tomado de http://www.bolinfodecarlos.com.ar

27/2/10

Mujer...

Franz Marc nació en febrero de 1880 y si viviera, hoy tendría 130 años recién cumplidos. Murió demasiado joven, en la batalla de Verdún, en 1916. Tenía 36 años. Un año antes, entre otras, expresó la siguiente frase: “Vivimos en una época dura. Duros son nuestros pensamientos. Todo tendrá que hacerse más duro aún”.
Es mucho lo escrito sobre la vida y obra de este artista, protagonista central del expresionismo alemán de principios del siglo pasado, junto a su amigo Vasili Kandinsky, con quien fundó el célebre grupo El Jinete Azul (Der Blaue Reiter).

No recuerdo si Franz o Vasili fue quien dijo, palabra más, palabra menos, “a uno le gustaban los caballos, al otro el color azul; fue muy sencillo encontrar nombre para el grupo”. En la experiencia también participaron August Macke, Gabriele Münter, Alexei von Jawlensky, Marianne von Kefferin y Paul Klee, entre otros. Invito a leer el artículo dedicado a Marc, publicado por Manuel Ángel Vázquez Medel en su blog, sitio de donde he tomado el retrato que ilustra este comentario.

Pero lo que hoy me interesa comentar, de rondón, apto para todo público, es un cuadro de Marc que llama la atención: Mujer roja (1912).


Ella es inquietante. Su apariencia no es enteramente humana. Hay en este ser un componente animal, criatura híbrida que carga las huellas de alguna cultura primitiva, una suerte de tatuaje tribal. Su cabellera se asemeja al plumaje de un ave rapaz, quizás un cuervo. Cerca de sus ojos, insondables ojos, una pincelada azul nos muestra que ella observa el pico de un pájaro exhibido de espaldas. No mira su mano, definitivamente.

Franz (¿hace falta que señale que otra vez aparece algún tocayo ilustre?) es celebrado muy especialmente por sus pinturas basadas en los animales. Y está bien que así sea. Agregaría que además iba en un decidido camino que lo hubiese llevado a la abstracción absoluta. Vasili pudo hacerlo. Marc murió en la guerra, puta guerra, como todas.

En el caso de este cuadro (poco habitual en Franz Marc esto del desnudo femenino) creo que el artista buscó lo que siempre hizo: retratar la unidad de las criaturas y la naturaleza, algo que el animal puro e inocente podía encarnar. Esta mujer no es otra cosa que un animal en estado de pureza o inocencia. Su cuerpo es alargado y las manos se elevan hacia la boca en plan de beber agua. Es una figura extraña, inclasificable. Ella ha sido fusionada con el entorno.

Se suele asociar esta pintura con la obra de Gauguin. Puede ser. No se vayan a creer que sólo ahora, porque hay Internet, se puede interactuar. La humanidad bien que se las ha rebuscado en este sentido. Si hasta Arquímedes enviaba dilemas y problemas matemáticos (a veces deliberadamente equívocos, por joder nomás) a sus colegas que pululaban en torno al Mediterráneo, en formato de papiro. La humanidad, su parte sana, siempre supo estar "on line". El problema aparece cuando se conectan los enfermos, que no son pocos.

Es atendible creer que cuando Marc visitó la muestra de Gauguin, París año 1910, en la que Paul mostraba el resultado de su aventura por los mares de la Polinesia, quedara impactado. Lo desconocido impacta.

Su pincelada en Mujer roja retoma, por decirlo así, los ondulantes contornos de las bañistas de los mares del Sur contadas por el francés. La presencia del color rojo exalta la idea de robustez y afinidad con la tierra. Luego, el fondo de esta obra anticipa el camino abstracto que tomaría a partir de 1914, siguiendo a su compañero y amigo Kandinsky.

Por una extraña asociación ilícita, mientras pensaba en la construcción de este post, recordé una canción de Los Gatos, en el período de lo que fue su “relanzamiento”, con la guitarra de Pappo, que se nota y mucho. Se trata de Mujer de carbón. Y, más allá de mi eterna broma sobre esto de las asociaciones ilícitas, le encuentro sentido a esta en particular. La mujer roja de Marc no es la Mujer de carbón. Sin embargo, en ambos casos aparece el costado tribal, animal. La pureza de lo que no es perfecto. No sé, veo la imagen mientras escucho la música y encuentro una relación. ¿Será así?

Nota 1: La imagen de Mujer roja ha sido tomada de este sitio. Por 30 Euros te la mandan. Yo me compré una de Macke en los muelles del puerto de Hamburgo por un Dólar. No somos vírgenes, en particular en Internet.

Nota 2: Qué formación, esta de los Gatos en el recordado LP "Rock de la mujer perdida" (que era, en realidad, Podrida); Nebbia, Pappo, Moro, Ciro y Toth. Como la Máquina de Ríver.

Nota 3: Recuerdo haber presenciado la presentación de este "relanzamiento" de Los Gatos. Se hablaba "del guitarrista nuevo", nada menos que el Carpo. En ese entonces Marc para mí no existía. Que bueno es que la vida te de nuevas oportunidades. Hoy no podría morir en paz sin haber tenido noticias de los expresionistas alemanes. Tipos geniales, adelantados a su tiempo a fuerza de sentir y pensar.

26/2/10

La Sala Intima (V)

Sus ojos. Irritados, presos, ardientes, implacables. Sus ojos verdes, esmeraldas vivas. Fueron ellos los que vieron desde el encierro, tras el ventanal. Y tuvo envidia. Y rabia.
-¿Por qué ella y yo no?
Sintió frío. El frío la acosaba, desde aquel día, siempre. Encendió el brasero y colocó sus inmóviles piernas bajo la manta de la mesa. ¿Por qué ella, Dios?
Entornó sus párpados para no ver. Sin embargo seguía viéndolos, exhaustos de amor, acogidos por el parque. El mismo en el conoció la felicidad de entregarse al placer. ¡Maldita! ¡Maldita seas! Me has robado el amor. Vas a pagar.


Nota: Me parece que ya vamos redondeando el primer capítulo de la saga, aunque bien podría dar para más. Necesitamos que alguien esclarecido, nos oriente. Luego, esto está bastante folletinesco ¿no creen? Quizás tal circunstancia aporta un sabor especial. Veremos como sigue el juego.

25/2/10

La Sala Intima (año 1902)

Es tanta la conexión con Ella cuando mira a través de los vidrios, que a veces lagrimea –quizá- de emoción. Ella le regala el privilegio de ese ventanal con vista al parque y una puerta guardiana; también le soporta horas de impotente violencia y el llanto posterior. Dentro del útero de ladrillos Carlota se siente segura, sabe que afuera, en el mundo -ese caníbal-, no hay piedad. Lo demostró al enclaustrarla.
Alguna vez el parque fue testigo y motivo de sus correrías, ahora, parte del caníbal. Carlota odia. Maldice. Tiene quince años, una silla de ruedas y una cárcel íntima.

© Jeve
palabras como nubes

Dos (una historia por entregas) 1.5

He contado sobre el deterioro de la casa. Sinceramente creo que el mismo había avanzado al punto de hacerla irrecuperable, al menos en el sitio y condiciones en que se encontraba. Recuerdo que cuando le dije a Don Mallón, natural de la hermana Bolivia y jefe de una cuadrilla de obreros de la construcción con el que hemos transitado muchas obras, que procederíamos a "rescatar" la casa, me miró con cara incrédula.
Ni les cuento la expresión de sus ojos al explicarle que no demoleríamos, sino desarmaríamos tabla por tabla, chapa por chapa, y encima las numeraríamos y empaquetaríamos por grupos, indicando en un croquis y planillas adjuntas el sitio en que las mismas se encontraban. Estaba lisa y llanamente prohibido romper nada. Cada clavo se retiraría cuidadosamente y de a uno.
Meneó la cabeza y, después de preguntarme varias veces si estaba seguro de lo que le decía, se limitó a dar media vuelta mientras decía, más bien rumiaba, en voz baja "como usted diga arquitecto". Siempre pensé que Don Mallón había llegado a la conclusión de que yo desvariaba, víctima de algún extraño mal de ojo.

Creo conducente, a estas alturas, aportar algunas imágenes que posiblemente resulten de interés a quien sigue esta historia. La casa que Fortunato Beban levantó y su entorno inmediato eran como esta imagen oportunamente rescatada nos muestra.

Observen al fondo, no demasiado lejos de la casa, la torre de la antigua iglesia. La cercanía entre ésta y la casa tiene sus sabrosas anécdotas. Alguna ya será contada. Pero sigamos con lo nuestro y acerquemos un poco el foco. Admiremos la imagen que aspirábamos recuperar para la ciudad.

Bien, procedamos ahora a ver qué era lo que teníamos por delante al empezar nuestra aventura. Se darán cuenta que el amigo Mallón tenía toda la razón del mundo al menear su cabeza mientras decía "como usted diga..." (1)

Hacia 1992 (cuando esta fotografía fue tomada) la vereda municipal alcanzaba casi el nivel de los antepechos de las ventanas. Les dije: la casa estaba semi enterrada. Vean por dentro, sino.

Noten los amantes del detalle, la silueta de un automovil estacionado frente a la casa, visible a través de la ventana. Finalmente observemos el resultado de lo que se describe, acción del agua mediante, a lo largo de unos cuantos años.

Esta historia seguirá un día de estos. Por el momento ya está bien de Casa Beban. Ciao.


(1) Detalle al margen: ¿notaron los cables de electricidad? Estaban en el comienzo y erán más varias décadas después. Se llama polución visual. Ushuaia está groseramente polucionada gracias a la irreflexiva acción que a lo largo de los años viene llevando adelante el propio Estado, a través de su Dirección Provincial de Energía. No olvidemos, además, a las empresas prestadoras de servicios telefónicos, televisión por cable y demás menudencias.

Dos (una historia por entregas) 1.4

Los herederos legales de Don Fortunato decidieron vender una propiedad inmueble que, como todo ser medianamente informado sabe, se vende con todo lo que tenga puesto encima. Vendieron, tenían legítimo derecho a ello y habrán tenido sus razones, que no son de nuestra incumbencia.
Creo sinceramente que, al igual que otros descendientes de familias pioneras, no tenían por aquel entonces (estoy hablando de los comienzos de los años ’90) demasiada conciencia del concepto de patrimonio arquitectónico. No han sido pocas las charlas mantenidas por aquellos años con amigos NyC (1) en las que se evidenciaba el deseo de cambio edilicio de la ciudad, apostando a construcciones modernas. Diría que tal circunstancia era esperable y normal. (2)

Pero también habitábamos este pueblo otros que habíamos decidido construir aquí nuestro hogar hacía ya unos años, que sin tener una acabada dimensión del valor que tiene para cualquier ciudad la preservación de su patrimonio arquitectónico, algo suponíamos al respecto. Además éramos jóvenes y afectos a ciertos desafíos. Por más deterioro que presentara este edificio del pasado, no quisimos que su imagen se perdiera. Se imponía buscarle la vuelta al tornillo.

El plan fue sencillo. Las mejores realizaciones nacen de la sencillez. Bastan el sentido común y la voluntad positiva (comenzando por la buena fe) de los actores, cada cual haciendo su aporte.
Si el comprador no se oponía (no se opuso) era posible que los vendedores donaran al Municipio los restos de la casa (cosa que hicieron) y, si la autoridad municipal –el entonces intendente Mario Daniele- lo aceptaba (aceptó la propuesta), esta repartición pública podía solventar a un muy bajo costo el desarme prolijo y sistémico del edificio, en vez de proceder a su demolición lisa y llana. Este “costo” no era otro que la diferencia entre las horas hombre que insumiría el hecho de desarmar en vez de demoler. Ningún otro costo. Ninguno.

Ya desarmado nuestro edificio y sus restos útiles clasificados y bien guardados, se podría llevar adelante la investigación que permitiera a conocer como había sido originalmente y producir la documentación necesaria para volver a construirlo, especialmente en lo referido a todas aquellas partes que habían desaparecido en el tiempo por obra de diferentes intervenciones. Luego, si las circunstancias lo permitían, se intentaría concretar la obra. Sencillo, decía. Simplemente había que poner manos a la obra. Es lo que hicimos.


(1) Nacidos y Criados.
(2) Humildemente tengo la convicción de que hubo en Ushuaia un antes y un después de la Casa Beban, en lo que valorizar el patrimonio se refiere. Más adelante contaremos algo al respecto.

24/2/10

Propuesta Indecente (O la Sala)

Quienes han pasado por este espacio o lo hagan en el futuro, darán con la saga de relatos que hemos titulado "La Sala Intima". Asociando ilícitamente y pensando en jugar un poco se me ha ocurrido hacer esta propuesta, que es decidamente indecente y, por indecente, podría resultar entretenida. Quizás interesante.

La idea consiste en un único concepto: construir una historia de muchos o muchas historias a la vez. Lo escrito hasta ahora no es más que un disparador, abierto a múltiples interpretaciones, ávido de senderos por recorrer. En otras palabras el embrión de una creación colectiva e inimaginada que vaya uno a saber dónde nos deja, si nos deja alguna vez.

Quien desee participar de la invitación que aquí se hace simplemente hace una de dos cosas:

a) Envía por mail su texto y este humilde servidor cumple en "subirlo" al blog.
b) Publica su parte de la historia en su propio espacio (si lo tiene) y nos avisa. Nosotros, entonces, publicamos la buena nueva indicando el link a donde dirigirse. Está de más aclarar que, en este caso, quien quiera seguir la saga desde su sitio debería hacer lo mismo. Agrego que esta segunda variante no estaría nada mal. Imaginen ustedes una historia que debe ser leída en varios libros, ubicados en diferentes sitios de la misma biblioteca, en esta caso tan amplia como la Web misma. Borgiano ¿no?

Finalmente unas últimas sugerencias iniciales. Se propone que cada intervención cumpla con los siguientes requisitos mínimos:

a) Los textos deberían tener -en lo posible- cien o doscientas palabras. Repito, exactamente cien o doscientas. Ni una más ni una menos. Pongamos -en la medida de lo posible- alguna dificultad, también un cierto formato. De todos modos esto no es excluyente, sólo una propuesta. Lo que importa es expresarse, contar lo imaginado.
b) Cada cual puede (y esto es lo sabroso del asunto, según creo) ir llevando la historia a donde se le ocurra pero siempre a partir de lo antes contado por otros. Luego, si habemos más de dos interesados en este juego y hay distintos puntos de vista respecto del lugar donde éste nos conduzca, pues lo conversamos y vamos abriendo -según se presenten- diferentes variantes. ¿Acaso nunca conocieron obras con distintos finales? Ya hubo unas cuantas, que yo sepa.
c) Toda intervención será pública y publicado el nombre de su autor/a.

En fin, esta es la invitación. Estará en quien lo desee prenderse en este juego. Ojalá podamos divertirnos con él. Está dicho: La Sala Intima.

Un poco de Jazz

Perdón por la disgresión. Es que Carlota...

23/2/10

La Sala Intima (III)

Aquellos ojos verdes que tanto se irritaban con el humo, pero ella persistía, no sólo en prender el fuego, sino en mirarlo, en acercarse, en estarse como metida adentro mientras pergueñaba las múltiples escaramuzas con las que finalmente acumularía tanto dinero. Alguna asociación haría entre el fuego y la fortuna, porque ya pasados los primerísimos tiempos, los de penurias, bien pudo conseguirse una estufa y tirar el brasero a la mierda.
Después de que murió fue muy fácil para todos hablar acerca del brasero, de cómo hizo o no hizo o cómo hicimos, pero mientras estuvo, allí, en su cuarto, mientras cada vez que entrábamos en los crudos inviernos, nos encontrábamos con la magia del fuego, nadie le dijo nada seriamente. Nadie la convenció, ni lo intentó, al contrario, nos acurrucábamos en ese fuego, y esperábamos.

© María Martín - Ushuaia


Nota: Los amigos de este espacio ya se habrán dado cuenta. Esta, la de la sala, pretende ser una historia colectiva, múltiple, con distintos vericuetos y diferentes finales. O no. En un rato, quizás mañana, ponemos "al aire" la propuesta más claramente. Ahora estoy apurado... Pero ars me atrapa, me sigue a todas partes.

Aviso parroquial

Gracias a una amiga de este espacio, Georgina, me topé con La Orilla Infinita. Podrán observar que he agregado hace un tiempito el vínculo a este magnífico blog dedicado a la música, en el lugar de los sitios que propongo conocer. Se lo recomiendo a los amantes de la música. HACER CLICK AQUI.

La Sala Intima (II)

¿Para qué el brasero? Carlota –pensó- era tozuda. Tanto como para morir intoxicada por su irreflexiva insistencia.
En la sala ahora abandonada transcurrió su vida, especialmente en invierno, época de fríos y negocios. La sala íntima, lugar donde soñó la fortuna.
Ella supo vivir y conocer la felicidad. Asunto difícil por cierto. Aunque menos para una mujer tan bella, supuso. Supuesto erróneo. Los hechos poseriores mostraron otra cara. Como la luna y su lado oscuro. O la de su madre, la hermana de Carlota. Levantó las solapas del abrigo y se internó en la noche austral.
¡Ay! Aquellos ojos verdes…

20/2/10

La Sala Intima (I)

Miró lo que quedaba, cerró el interruptor eléctrico, echó llave a la puerta y partió. Allí quedaba la sala, privilegiada testigo de hechos que importaron.
Ya en la calle, recordó al brasero. Mejor dicho la mesa vestida y su brasero. Las cosas, las que marcan destinos, pasaron por allí. Incluyendo el accidente de la tía Carlota, que no murió dormida, vieja, sino por el monóxido. "Dios nos da y Dios nos quita", supo decir su madre, la hermana de Carlota.
Allí hubo muerte. También amores, chimentos. Allí comenzó su existencia en tiempos prohibidos.
-Es la vida- Pensó, alejándose de aquello.


Comienza otra "saga". En este caso el título es "La Sala". O mejor dicho, "La Sala Intima", que suena mejor, inquietante. Una persona que no conozco y ya conoceré me ha impulsado al experimento. Se aceptan propuestas y, al menos aquí, se publica todo. Eso sí, sin faltar a la "sana moral y las buenas costumbres".

17/2/10

I'm so tired

14/2/10

El arte después del arte

Lena Gieseke es una artista contemporánea que, como otros, utiliza la tecnología digital como herramienta expresiva. Ella es autora de un trabajo que se publica en este sitio Web. Esta obra en particular consiste en una recreación del célebre Guernica, de Pablo Picasso. El resultado es el que podés ver a continuación.


No creo conducente refritar los fundamentos que la propia artista (y quienes la acompañaron en este caso, en particular con la interpretación de la música de Falla), ya que tal información está en el sitio señalado. Sin embargo es imposible pasar por alto una pregunta tan obvia como la que el recordado cómico argentino Carlos Balá solía hacer en sus presentaciones orientadas a la platea infantil: ¿qué gusto tiene la sal?

La pregunta del millón, sería ¿esto es arte? O, si te gusta algo más complicadón, en tu condición de pensador erudito, ¿qué es el arte? Bueno, mi respuesta es sencilla: yo no lo sé. Me abstengo de emitir definición alguna. Luego, y no me abstengo en este caso sino todo lo contrario, tengo mi apreciación personal, contradictoria como mi ser.

En un sentido este tipo de recreaciones 3D y demás morondangas fascinantes del hoy no me conmueven. El arte, mejor dicho, la plástica, ha sido siempre ficcional, aún en los momentos más álgidos de la intención de reproducir las cosas tal cual son. Ello es imposible toda vez que las cosas son y su reproducción nunca es. Sin embargo, su ficcionalidad e imperfección innata es lo que hace que las grandes obras de todos los tiempos te conmuevan. Lo genial es ver como no existe la perfección sino simples y sublimes acercamientos. Es orgásmico, según yo creo. Y es orgásmico porque no terminás de ver, porque no es perfecto y siempre existe algo que no está explícito, por naturalista (o abstracta) que pretenda ser la obra que te enfrenta reclamando tu amor. El artista necesita ser amado y lo reclama a través de su obra. Es necesario que interpretes, tenés que pensar aunque te pese. Estás obligado si el asunto ha llegado a tu sensible racionalidad.

Las hiper imágenes del hoy no te dejan espacio para la duda, aspecto que no sólo es reduccionista sino también un hiperbólico embole. ¿Se puede saber de qué vas a discutir apasionadamente con tus amigos, la pareja, una mina a la que deseás impresionar, un colega o el verdulero de la esquina? Si todo es explícito estamos en el horno o, al decir de mi colega enseñante del idioma portugués, a sua batata esta asando... y vai quemar.

Pero el 3D y otros medios expresivos están allí. Y no solo están, te sorprenden y a veces logran que las palabras no surjan. La imagen es absoluta. Y, naturalmente, se presenta la duda: ¿será que el arte, hoy por hoy, necesariamente debe ser absoluto e hiper real? Y hay más. ¿Será que la hiper imagen, esa que se supone real, es tan ficcional como aquellas que uno aprendió a amar, a partir de la eterna duda?

Flor de lío ¿no? En fin, no hice caso a mi consigna para este fin de semana. Nada de descanso, a pesar de las bellas músicas. Es que uno no puede controlar las dudas, los miedos y los amores. Eso es un imposible, gracias a Dios.

Nota 1: Gracias a mi hermana, Dolores, quien me hizo llegar esta obra que presento y, mal que me pese, me obligó a pensar. Sólo un poco.
Nota 2: Colega portugués hablante, pido disculpas si he cometido alguna falta de ortografía. Ya es suficiente lo de la batata que se vai quemar.

Situación de descanso II (que siga el baile)

Pregunto: ¿Hay algo que agregar? Creo que no. Música; música y nada más.

13/2/10

Situación de descanso: "Quereres"

Estamos haciendo "la plancha". Sólo música. Lo dijimos, descanso. Propongo un tema, para nada descansado: Quereres, de Caetano Veloso, un máximo, ya no grande. Primera versión: Caetano y Chico (cuando jóvenes) en una versión imperdible, con "gaff" incluida y todo.

Pero esto no se acaba. Ahora María Bethania (extraordinaria voz, hermana de Caetano), en una versión contundente, diría casi una declaración de principios desde el primer compás. Para mí muy buena versión. Tiene sangre. Ella es mujer y un ser admirable.

Para ir cerrando, nunca concluyendo, una acelerada y bastante actual versión de un gran músico que esta Argentina supo parir: Pedro Aznar. Está buena.

Cada cual en su tiempo y en el espacio que su ser determinó ocupar. Luego, estamos nosotros. ¿Qué queremos y que no? O, retrospectivamente, ¿Queremos lo que supusimos querer? En lo personal me quedo con lo de "...bruta flor del querer..."

12/2/10

¡Stop! Un poco de música. A descansar.


Jethro Tull. Un poco de lo muy bueno que supieron hacer. Buen fin de semana.

11/2/10

Dos (una historia por entregas) 1.3 bonus track

En el post anterior publiqué una toma de la “fotito” que Amanda supo prestarme. Aquí va otra toma, algo más amplia, en la que se puede observar el famoso Trencito de los Presos. Para los que no conocen su historia, brevemente informo que se trataba de un tren de trocha angosta en el que se trasladaban encarcelados y carceleros desde el penal hacia la zona del Río Pipo para realizar uno de los trabajos principales que debían realizar los presos: obtener madera del bosque natural que rodeaba y aún rodea a Ushuaia, algo más magro y –en mi opinión- con riesgo de disminuir todavía más, con severas consecuencias.

Es posible observar también, a lo lejos y un poco difusa, la Casa de Gobierno y residencia del gobernador. Más lejos, el Banco Nación. El penal está oculto por el caserío. Al fondo, el Olivia. La costa se encuentra a la derecha de la imagen, ahí nomás en ese entonces.


Por último nótese que la actual Avenida Maipú (que ha terminado siendo una impactante “doble mano” cuasi una autopista del sur) no mantiene un nivel constante, casi horizontal, sino que presenta desniveles. Estos desniveles iban oscilando hacia las espaldas del observador, según la topografía natural de la zona costera. Esta situación se iba acentuando en las calles paralelas a la costa, trazadas en sucesivas cotas ascendentes cada 80 metros, siguiendo un eje que nacía en la zona del penal (actual calle Yaganes) y culminaba por el sector en hoy se encuentra el denominado Paseo del Centenario, calle Onas. Estas paralelas a Maipú son las actuales San Martín, Gdor. Deloqui, Gdor. Paz y Gdor. Campos. Estas calles paralelas se vinculaban entre sí por sucesivas calles perpendiculares a la costa, en sentido ascendente. En fin, una cuadrícula característica, con "manzanas" o macizos, de 80 m x 80 m. Ya contaremos más.

Finalmente, a la altura de la Av. Magallanes, la siguiente arteria paralela, se había acabado todo. Es más, unos cuantos años después hubo planificadores que supusieron que la Av. Magallanes sería algo parecido a una “avenida de circunvalación” que marcaría el límite de la ciudad. Que ilusos estos muchachos. Se equivocaron fiero.


Nota: Ya que estamos, recuerdo que la fotografía que ilustra el encabezamiento de esta saga, pertenece a Alejandro Madril, quien generosamente ha permitido su publicación en ars.

10/2/10

Dos (una historia por entregas) 1.3

- Hay que desarmarla.
-¿Y si le ponés unos trineos? –Roberto no se resignaba- Por ahí se la puede trasladar a otra parte. (1)
- Ya lo pensé, pero es imposible. La casa está enterrada a unos 70 u 80 cm del nivel de la vereda de Maipú –Respondí- ¿Me decís cómo hago para arrastrarla? Se destruiría definitivamente. La madera de estos muros está podrida. Además es muy grande, aunque pudiera trasladarla con unos trineos no cabría en la calle.
- ¿Enterrada?
- Lo que pasó es anduvo por acá un Ingeniero, ahora no recuerdo su nombre, que según me contó una vez Don Vicente, no tuvo mejor idea que “nivelar” la calles Gobernador Paz, Gobernador Deloqui, San Martín y la Maipú. La nivelada dejó a algunos medio colgados y a otros bajo nivel, para decirlo piadosamente. Cosas de ingenieros de ministerio, de paso por Tierra del Fuego. Después se ejecutaron los primeros pavimentos de hormigón armado de la ciudad. Acordate de la época de los contratos petroleros y los primeros autos importados.
-Y...
- Y nada, Roberto, la casa no se puede correr de donde está. Solo queda una posibilidad: desarmarla y volverla a armar. Después, la segunda opción: que desaparezca para siempre.
- ¿No te parece arriesgado desarmar la casa para volver a armarla?
- A mi me parece que sí pero… ¿Quién te dice…? Supongo que lo que se desarma se puede volver a armar. Además, yo soy un “privado”. Mis riesgos me pertenecen.
- Francisco, vos estás loco.
- Es lo que dicen en casa.
- ¡Andá! Dejate de joder.
-No estoy jodiendo, hablo en serio. Además, conversando con Albertito y Zulema Beban surgió una idea que, si vos no te oponés, le pienso presentar a tu jefe.
-¿Mario?
- Sí, Mario. A ver, ¿quién es tu jefe?
- Yo te apoyo. Contame el plan…

La Casa Beban comenzó a ser construida en 1911 y se inauguró formalmente en 1913. Antes fue adquirida por Fortunato Beban, seleccionándola de un catálogo procedente de Suecia. Por aquellos tiempos los habitantes de Ushuaia recibían diarios y otras publicaciones periódicamente, todas juntas. Al recibirlas, se ponían a leer de atrás para adelante, actualizándose así sobre lo que pasaba en el mundo. Después, buena parte de este papel se convertía en un material de construcción, detalle que ya explicaré. De este modo llegó este catálogo o -no puedo comprobar mi presunción, en todo caso una inferencia- posiblemente un aviso inserto en uno de esos diarios o revistas atrasadas proponiendo varios modelos de casas que se podían construir en cualquier sitio. Quienes hemos consumido unas décadas más tarde revistas y otras publicaciones especializadas en Arquitectura, nos hemos cansado de ver publicidades de este tenor en medios especializados tales como Architectural Record y otros por el estilo.

Luego, consumada la operación comercial, vinieron los planos originales y demás instrucciones técnicas (nunca pude dar con ellos, que yo sepa se perdieron y si no se extraviaron alguien los ha guardado muy bien, vaya uno a saber con qué objeto), así como la totalidad de materiales, a excepción de la tirantería de madera que se utilizó para configurar el entramado estructural de los muros. En este caso se utilizó madera extraída del bosque natural fueguino, compuesto fundamentalmente por Lengas, Ñires y Coihues. No tenía sentido (no lo tendría hoy) absorber el costo de traslado de lo que podríamos considerar un material característico de la obra gruesa. Lo importante era (y sería hoy) el resto. En otras palabras: nadie se trae de Suecia un kit de ladrillos. La carga se despachó al puerto de Punta Arenas y, desde allí, se trasladó hasta Ushuaia en las goletas del señor Beban y su familia.

Esta construcción –que se supuso, erróneamente, procedente del Reino Unido- fue en su momento una de las más importantes de la pequeña y remota Ushuaia. Para ponernos en situación vale recordar que en 1910 se habilitó el Trencito de los Presos y apenas se destacaban unas pocas edificaciones: el Presidio (cuya piedra fundamental se colocó en 1902), la sucursal del Banco de la Nación (inaugurada en 1912, luego convertida en el Museo del Fin del Mundo, 1979), la residencia del gobernador y Casa de Gobierno (luego Legislatura y hoy monumento histórico nacional), así como algunas casas más de pobladores que lograban ingresos interesantes con algunas actividades comerciales enfocadas principalmente a satisfacer el consumo de los pocos habitantes que tenía la zona, todas ellas más o menos de la misma época. También –si no estoy equivocado- la vieja iglesia de los Salesianos, emplazada sobre la Maipú (como el banco, la gobernación, la casa que nos ocupa, la del "Turco", la de Don Isorna y otras), es decir frente a la costa. Es imposible dejar de mencionar que la construcción del imponente Presidio daba un cierto impulso comercial a la aldea dormida.

Esta imagen es, a su vez la reprodución digital de una foto tomada en laboratorio con película común y silvestre, de una muy pequeña (pero pequeña, de cámara de “cajón”) que le pedí prestada a Zulema Beban, mientras recorría con ella viejas imágenes familiares y apelaba a sus recuerdos infantiles en muy gratos encuentros que siempre recordaré y agradezco, para determinar cómo había sido realmente esta casa. El original (la foto pequeñita fue devuelta a su dueña, Amanda); mi original (la foto de laboratorio) como la totalidad de la documentación que oportunamente fue presentada al Municipio antes de avanzar con este proyecto, desapareció misteriosamente. Es curioso ¿no creen?

Hoy es fácil observar el uso indiscriminado de esta imagen con fines comerciales y/o supuestamente culturales. Es más, hasta me parece que no son pocos quienes la han comercializado (o comercializan) en formato de postal, folleto, o lo que sea. Aparece reproducida en portales de Internet, por caso el del propio Museo del Fin del Mundo (institución pública), cuestión que resulta más curiosa todavía si agregamos el dato que allí se lo hace bajo el paraguas de una “muestra”, sin citar las fuentes originarias de las imágenes que se presentan, apropiándose de ellas. No, chiquitos míos, eso no se hace. Es trampa y, si hay trampa, yo hago pido gancho el que me toca es un chancho.

En fin, la fotografía vale la pena. Allí están los dos: el edificio y el Monte Olivia. Me parece más importante.

Esta historia continuará…


(1) Un "trineo" no era otra cosa que un robusto tronco. Varios de estos troncos, colocados bajo la estructura de una casa de madera y chapa, permitía que esta casa pudiera ser trasladada de un sitio a otro. Esto ya no se observa en la ciudad, se supone que hemos evolucinado. Sin embargo, hace unos treinta años, y menos también, era común ver casas "transitando" alguna calle de la ciudad, arrastradas por una máquina vial, buscando su destino definitivo.

Acerca de la Libertad


En este verano sudaca estuve leyendo bastante, un poco de todo, y todo muy bueno. Una de las obras que gracias a Estela cayeron en mis manos, es una conocida novela de Ayn Rand (Alissa Zinovievna Rosenbaum), escritora y filósofa estadounidense de origen ruso, para más datos nacida en San Petesburgo en 1905, fallecida en 1982 en Nueva York, Estados Unidos.
Uno, que es un ignorante profesional, no sabía de la obra de esta singular escritora. Y uno, que sigue siendo un ignorante, se ha quedado pasmado de lo que acaba de leer, en particular si este uno habita un sitio denominado República Argentina.
Connacionales, no se pierdan la descripción de situaciones curiosamente similares a nuestro presente, escrita en los Estados Unidos de Norteamérica a fines de la década del '50 por una singular señora nacida en Rusia.
Me refiero a una novela, La Rebelión de Atlas, que independientemente de las múltiples consideraciones que su lectura "dispara" (al menos es lo que a mí me ha pasado), abruma y llama a reflexiones profundas.
No estoy capacitado para realizar una crítica literaria. Y no me importa en este caso, precisamente, lo literario. Es que el mensaje de esta obra es muy fuerte, tanto que se relaciona con un concepto para mí superior, principalísimo: la libertad creativa y productiva, en el mejor sentido de tal concepto. Más otro, que podríamos definir como el costado perverso de buena parte de lo que nos ocurre a diario, no menos importante: la decadencia de un sistema social, político e institucional enfermo y tramposo como el que supimos conseguir.
No te pido que coincidas conmigo. Sólo sugiero que no te pierdas esta obra: La Rebelión de Atlas.

6/2/10

Dos (una historia por entregas) 1.2

De la lectura de las plantas de la vivienda surge con claridad que estamos ante un típico caso en el que se plantea una circulación a la que se vuelcan una sucesión de cuartos o habitaciones que cumplen distintas funciones específicas. Esta circulación no es otra cosa que la clásica “galería” que hacía de nexo entre las distintas habitaciones de una vivienda y a su vez del conjunto a un espacio central o patio, tal como se concibió la arquitectura habitacional hasta por lo menos principios del presente siglo. En nuestras entrevistas con miembros de la familia Beban, estos definían natural y repetidamente “la galería” al esquema circulatorio de la vivienda.


En el caso que nos ocupa, esta suerte de espacio central tiende a desaparecer como tal y se lo ocupa con habitaciones, cosa que no extraña ya que no debe olvidarse que se trata de un proyecto concebido en Suecia –país de clima frío, similar al de Tierra del Fuego o aún más riguroso- que fue implantado en Ushuaia. Es así que no tenemos “el patio central” que es común observar en innumerables construcciones de fin del siglo pasado y principios del presente en otros sitios, entre ellos varias ciudades de nuestro país. A pesar de ello el concepto circulatorio y funcional sigue parámetros que son comunes a este tipo de partido.

Es más, no deben extrañar en absoluto los conceptos de iluminación y ventilación de la mayoría de los locales que conforman el edificio. Ellos se vuelcan a la galería y, si bien hoy estos espacios son definidos como de “primera categoría” (dormitorios, por ejemplo), no podemos dejar de insistir en que estamos ante un partido pensado para climas fríos, con origen el climas adversos, con escaso sol. En este y otros casos de la arquitectura de Tierra del Fuego de aquellos tiempos, para proceder a la ventilación de los cuartos, bastaba con abrir transitoriamente las ventanas de frente y contrafrente, generando de este modo una corriente de aire que atravesara el eje circulatorio de la vivienda y, a partir de allí, permitir la entrada de aire renovado a través de ventanas y puertas que se volcaban a núcleo central: la galería. O dicho de otro modo, el eje circulatorio del edificio.

Por otra parte, obsérvese que existe una lógica bastante clara en cuanto a la definición de zonas privadas y públicas de la vivienda. Podemos visualizar un eje izquierdo en el que se suceden las salas, el comedor y finalmente un sector de servicios, y un eje derecho que concentra los dormitorios o habitaciones privadas.

En la planta alta, una nueva sala íntima y posiblemente un dormitorio auxiliar, aunque no estamos seguros del destino original de este espacio. En rigor de verdad tenemos la convicción que el mismo ha mutado en cuanto a su función o uso según el paso del tiempo.

Finalmente, al referirnos a una tipificación de la arquitectura fueguina de fin de siglo, no hacemos más que recordar que nos encontramos ante un ejemplo singular que, como hemos sostenido, es un producto de la revolución industrial europea y los tempos de consolidación de un conjunto de dominios de ultramar de muchos de los países de Europa Occidental. En el primer caso fue posible concebir construcciones que respondieron a los primeros esquemas de “prefabricación” seriada que conocemos, incorporando materiales nuevos y adaptables a diversas situaciones. En el segundo, la propia dinámica de la transculturación colonial, generó en estos países la necesidad de crear nuevos modelos constructivos que les fuera familiar en nuevas tierras. Los primeros colonos de Tierra del Fuego, y muchos de los que llegaron después, provenían de países nórdicos, eslavos, sajones. No resulta en absoluto peculiar que el modelo habitacional que ellos emplearon respondiera a su cultura de origen.

Nota: Así comenzaba el análisis preliminar que, luego de una intensa investigación, fue presentado formalmente a la Municipalidad de Ushuaia a los fines de fundamentar la reconstrucción de este edificio. La fecha (habrán visto los planitos que ilustran la presente nota) es 28 de febrero de 1993. La hoy conocida como Casa Beban, entonces asumida por todos como el Hotel Las Goletas, se había desarmado cuidadosamente casi un año antes. Aclaro, entonces, que cuando nos referimos al siglo "pasado" hablamos del siglo XIX y al decir "el presente siglo" hablamos del siglo XX. Es que ya han pasado unos años, los suficientes para que de una vez por todas cuente mi verdad, cansado ya de la desaprensión y el curioso "olvido" de los verdaderos protagonistas de esta historia o, dicho de otro modo, la asquerosa e ilegal apropiación del trabajo de otros, una costumbre fueguina.
Luego, si hoy tuviera que confeccionar la descripción del partido arquitectónico que se publica en este post, seguramente me hubiera expresado con mayor propiedad. Pero no es el caso. Esto es una historia real y en este sentido, no vale "reescribir" lo escrito e imposible rehacer lo hecho. Stalin manifestó alguna vez que "la mentira es un arma". Yo denosto, desprecio y combato en la medida de mis posibilidades a quienes adhieren a tal modo de pensar.

2/2/10

¿Te hablé de Iaies alguna vez?



Creo haberlo dicho tres o cuatro veces en este sitio. Mis amigos ya están podridos de escucharme repetir lo mismo: Adrián Iaies es un músico genial. Adrián, Pablo Aslam, Pepi Taveira y Michael Zisman. Una masa.